Crioterapia para las enfermedades neurológicas

Esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple es una enfermedad inflamatoria crónica inmunomediada del sistema nervioso central, que se caracteriza por una variedad de síntomas que cambian a menudo de intensidad y modo de aparición. Además de los trastornos inmunomediados, aparecen también cambios degenerativos en el sistema nervioso, de los cuales el estrés oxidativo se considera un desencadenante.

Los radicales de oxígeno influyen en la desmielinización (destrucción de la vaina de mielina que cubre las fibras nerviosas).

En este contexto, es importante incrementar el estado antioxidante mediante la Crioterapia de Cuerpo Entero. La enfermedad puede desarrollarse en episodios, también con remisión de los síntomas, o progresar de manera crónica. En la esclerosis múltiple, únicamente es posible tratar los síntomas y no sus causas. Muchos enfermos informan una y otra vez, de que el frío tiene efectos beneficiosos y que perciben una mejora en su estado de salud. A partir de esta base, y teniendo en cuenta el efecto positivo de los estímulos del frío extremo sobre los músculos espásticos, hace varios años que algunos centros de terapias de frío comenzaron a tratar la esclerosis múltiple con Crioterapia de Cuerpo Entero. Actualmente, se cuenta ya con observaciones clínicas que subrayan el efecto positivo del frío. Los resultados son los siguientes:

  • El estado después de la exposición de todo el cuerpo al frío se describe como una sensación agradable.
  • El cuadro clínico general se alivia.
  • El paciente se siente más productivo, se cansa menos y está mentalmente más activo.
  • Se reduce la espasticidad y pueden realizarse ejercicios de gimnasia con mayor precisión.
  • Mejoran la motricidad, la marcha y la movilidad. Se reducen los problemas de equilibrio.
  • El dolor se alivia significativamente o desaparece. Esto afecta principalmente al dolor secundario, causado sobre todo por trastornos de la postura de la columna vertebral, contracturas musculares y una mala carga de las articulaciones.
  • Los pacientes describen su estado después del tratamiento de frío como un aumento significativo en la calidad de vida.

Es probable, que estos resultados del tratamiento se deban a los distintos componentes y efectos de la Crioterapia de Cuerpo Entero descritos (influencia sobre el nivel central de actividad, regulación de la actividad muscular, inhibición de la inflamación, alivio del dolor).

La experiencia ha demostrado que la Crioterapia de Cuerpo Entero debería aplicarse dos veces al año durante un periodo de dos o tres semanas con dos sesiones diarias, principalmente combinada con ejercicios de gimnasia que atiendan a los distintos síntomas de forma individual, esta secuencia es la recomendada tras comprobar que la mejora del estado de salud está linealmente relacionada con la duración del tratamiento, es decir, de dos a tres semanas. Aunque los tratamientos de frío más cortos ya muestran buenos resultados, hay que tener en cuenta que no ofrecen todo su potencial. Es necesario continuar otros tratamientos previamente programados, cualquier cambio, si lo hubiera, deberá hacerse solo después de consultar con el médico responsable.

Es de particular importancia determinar la dosis individual necesaria y tolerada de la Crioterapia de Cuerpo Entero, teniendo en cuenta la capacidad de respuesta a los estímulos extremos. Esto requiere una cooperación abierta de las partes interesadas. Hay que asegurarse de que, al mejorar el estado del paciente la carga física no excede el campo del bienestar. La sorprendente reducción de los síntomas durante el tratamiento, podría por desgracia, inducir al paciente a realizar excesos.

 

Equilibrio y coordinación del movimiento

El equilibrio físico y la coordinación de movimientos están estrechamente relacionados, desde el punto de vista nervioso.

El órgano del equilibrio situado en el oído interno (órgano vestibular) solo puede determinar la posición del cuerpo en el espacio. Para percibir la posición de todo el cuerpo y de sus partes individuales en el espacio, es necesario obtener más información, la cual se unirá en el sistema nervioso central con la información recibida del aparato vestibular. Esta segunda parte de la información proviene del órgano de la vista y de la sensibilidad del interior del cuerpo, la llamada propiocepción. A continuación explicamos brevemente esta propiocepción y cómo la afectan los estímulos fríos.

Los sensores que responden a los estímulos correspondientes desde la “profundidad “del cuerpo están situados en los músculos y en los tendones, en las estructuras articulares y también en la piel. La propiocepción nos da la información nerviosa sobre la posición y el movimiento del cuerpo y las extremidades, así como, la cantidad de fuerza que deben aplicar los músculos para asumir o mantener dicha posición. Un flujo de información correcto (es decir, no perturbado) de todas las partes de la propiocepción es requisito previo indispensable para la inervación exacta de los grupos musculares implicados en la coordinación de movimientos.

Pueden darse distintas formas de alteraciones de la propiocepción (cambios patológicos en sus patrones aferentes):

  • Limitaciones del movimiento de las articulaciones causada por inflamación, dolor y cambios degenerativos.
  • Lesiones articulares.
  • Carga inapropiada de estructuras articulares o incluso del sistema esquelético.
  • Carga inapropiada de los músculos y grupos musculares, debilidad muscular y endurecimiento de los músculos, acortamiento muscular y desequilibrios musculares.
  • Trastornos de inervación de los músculos con cambio en su estado de tensión.
  • Inmovilización de partes del cuerpo o de todo el cuerpo.

Una de las principales aplicaciones del frío es, que puede utilizarse terapéuticamente en trastornos de la propiocepción con una alteración posterior de la capacidad de coordinación. Esta principal influencia actúa sobre la llamada inhibición aferente, la cual se refiere a la influencia mutua de los diferentes sistemas aferentes. Además, el frío afecta de manera secundaria los sistemas perturbados y los modula en cierta medida. Esto ocurre a través de la inhibición de la inflamación, la eliminación del dolor, la reducción del edema y la regulación de la inervación muscular. Estas vías contribuyen a evitar que se convierta en daño crónico y aparezcan daños secundarios. En este caso también cabe decir: la Crioterapia de Cuerpo Entero no resuelve los trastornos del equilibrio y de la coordinación, pero mejora las condiciones para participar en programas de ejercicios activos.