FAQ Preguntas Frecuentes

Es un tratamiento de exposición del cuerpo a muy bajas temperaturas (entre -110°C y -196°C) en un corto periodo de tiempo, habitualmente 3 minutos. El objetivo de la crioterapia es la reducción de la temperatura corporal para obtener efectos beneficiosos y de gran interés en diversas patologías. Estas condiciones de frío extremo ayudan al cuerpo a liberar endorfinas y otras sustancias que inducen una respuesta corporal muy beneficiosa a tres niveles: sistema circulatorio, sistema muscular y sistema nervioso. Tiene efecto antiinflamatorio, analgésico y activador metabólico.

Es una cabina de crioterapia de cuerpo entero que permite, mediante el uso de nitrógeno líquido evaporado, bajar la temperatura corporal de manera rápida en un entorno controlado.

El funcionamiento de una criosauna se basa en la evaporación controlada de nitrógeno líquido, proceso que ocurre a -196 °C. La criosauna tiene componentes que permiten el cambio de estado de líquido a vapor, y que facilitan su circulación alrededor del cuerpo del paciente.

El termocontraste, o aplicación de frío y calor en el cuerpo, se lleva utilizando desde la época de los egipcios para tratamientos de salud y bienestar, y hay testimonios de su uso en muy distintas culturas a lo largo de la historia: baño turco, piscina fría tras la sauna, inmersión en aguas heladas, etc. Por lo tanto, no es un tratamiento nuevo. Sin embargo, la tecnología actual permite alcanzar temperaturas imposibles hace años, potenciando de manera muy sustancial los beneficios del criocontraste térmico.

La aplicación de hielo sobre una zona lesionada del cuerpo se usa para tratar todo tipo de dolores, reabsorción de edemas, hematomas, disminución de la inflamación y dolor en músculos y tendones.

El frío aplicado de forma local ejerce los siguientes efectos:

  • Analgesia: disminución del dolor del área tratada. Por una parte, gracias a su acción directa sobre las terminaciones nerviosas sensoriales y sobre las fibras y receptores del dolor, disminuyendo la velocidad de conducción de nervios periféricos y reduciendo o bloqueando la actividad sináptica. Por otra parte, debido a factores indirectos, como la reducción de la tumefacción y del espasmo muscular que acompañan a la zona lesionada.
  • Disminución del edema y la inflamación: por vasoconstricción y reducción de la permeabilidad capilar.
  • Vasoconstricción, tanto por enfriamiento directo sobre la musculatura lisa como por excitación refleja de terminaciones adrenérgicas. Se reduce el flujo sanguíneo y se aumenta la viscosidad de la sangre, reduciéndose la extravasación de líquido hacia el intersticio. A continuación se produce vasodilatación, como efecto rebote, para conservar la temperatura corporal.
  • Disminución del metabolismo celular, que ayuda a reducir el riesgo de hipoxia secundaria en el tejido adyacente a la lesión.

El frío produce una disminución de la velocidad de conducción de los nervios periféricos y una reducción o bloqueo de su actividad sináptica, de ahí su efecto analgésico.

El frío también induce una disminución del metabolismo celular e inhibe la liberación de mediadores químicos, como la histamina, que unida a la vasoconstricción hace que disminuya la inflamación.

La aplicación localizada de frío produce un bloqueo o disminución de la actividad de la fibras A-delta, que transmiten la información nociceptiva al sistema nervioso central y por otro lado reduce la velocidad de conducción de las fibras C.

La vasoconstricción se produce tanto por la acción directa del frío sobre el músculo liso de los vasos, como por acción indirecta, ya que al actuar sobre las terminaciones nerviosas cutáneas produce una excitación refleja de las fibras adrenérgicas. La vasoconstricción conduce a una reducción del flujo sanguíneo del área tratada. Como consecuencia también se reduce la extravasación del fluido dentro del intersticio y aumenta la viscosidad en el interior de los vasos.

La aplicación de frío produce una disminución del dolor en el área lesionada, que se debe tanto a la acción directa sobre las terminaciones nerviosas sensoriales y sobre las fibras y receptores del dolor, como a factores indirectos, como la reducción de tumefacción y del espasmo muscular que acompañan a la zona lesionada.

Los efectos producidos con aplicación de crioterapia en una zona lesionada concreta se producen a nivel local, sin llegar a producirse repercusiones a nivel sistémico.

La aplicación de frío en la crioterapia de cuerpo entero involucra toda la médula espinal, a diferencia de la crioterapia aplicada de forma local, donde el efecto se limita a unos pocos segmentos de la médula. De esta manera, con la CCE se consiguen efectos a nivel sistémico sobre el organismo, mientras que con la crioterapia localizada los efectos están limitados a la zona de aplicación.

Con la CCE se producen los siguientes efectos sobre el organismo:

Efecto analgésico: por disminución en la velocidad de conducción nerviosa, inhibición de las fibras nociceptivas e indirectamente por disminución de la inflamación, edema, espasmo muscular, etc.

Se produce un bloqueo o disminución de la actividad de la fibras A-delta que transmiten la información nociceptiva y por otro lado se reduce la velocidad de conducción de las fibras C.

El efecto analgésico de la CEE se fundamenta en algunos cambios que se evidencian a nivel de la electrofisiología neuromuscular. Asociado a la disminución de la temperatura cutánea, se produce un retraso en la apertura y cierre de los canales de sodio, ralentizando las corrientes de sodio responsables de la despolarización de las fibras nerviosas y musculares. Esto permite reducir la velocidad de conducción nerviosa del axón de la neurona.

Al tener un periodo refractario más largo condiciona la disminución del potencial de acción, que sumado a la disminución de la frecuencia de descarga del nociceptor, explicarían el aumento del umbral del dolor y el potencial efecto hipoalgésico atribuido a la crioterapia.

Efecto antiinflamatorio: se produce por vía neurorefleja. La reacción de inflamación sistémica activa los procesos de regulación y protección dentro del proceso inflamatorio. Es inducida por el sistema nervioso central, particularmente por las estructuras correspondientes al hipotálamo, el tronco cerebral y el sistema límbico.

Hay una base anatómica y humoral para las conexiones funcionales, que transmiten la información desde la zona inflamada al cerebro, llegando a ser la vía activa del sistema nervioso autónomo, hormonas (sistema endocrino) y el sistema inmune.

Las reacciones inmunes se pueden limitar a la zona inflamada o pueden ser generalizadas, afectando a todo el organismo. Son inducidas por el sistema nervioso central, ya sea directamente a través del sistema nervioso autónomo (neuronal) o indirectamente a través de un agente adicional (sistema endocrino; sistema neurohumoral a través de neurotransmisores y hormonas).

La CCE influye en el proceso inflamatorio mediante la aplicación sobre la piel de frío extremo, de forma similar a la que se explica en la reducción del dolor, mediante reducción de hiperperfusión dependiente de la inflamación a través de vasoconstricción, desensibilización de nociceptores, reducción del tono muscular y reducción de la liberación neurogénica de mediadores de la inflamación.

Activación metabólica: El frío intenso generado en el interior de la cabina de crioterapia promueve en el organismo una serie de reacciones con el fin de compensar el descenso de temperatura a nivel de la superficie externa de la piel, activando el metabolismo y la movilización de grasas acumuladas. Se pueden quemar entre 200 y 800 kcal por sesión de CCE, no solamente durante los tres minutos de la aplicación del frío sino durante las siguientes 6 horas posteriores que se prolonga este efecto.

Relajación: es un efecto secundario de la CCE. Favorece la conciliación del sueño, una mayor relajación y un mejor control del estrés. Estos efectos se justifican mediante los mecanismos neuroreflejos activados por el proceso de CCE, obteniéndose un resultado modulador de las actividades simpática y parasimpática a nivel del sistema nervioso autónomo.

La CCE actúa sobre toda la superficie corporal durante un tiempo breve de 3 minutos. El efecto shock que produce el estímulo de frío extremo y la exagerada reducción en la temperatura en la superficie de la piel inducen procesos neuroreflejos que ejercen efectos sobre diversas vías de regulación.

El enfriamiento y el calentamiento corporal dependen de los mecanismos de termorregulación condicionados por el hipotálamo. Éste recibe aferencias de las terminaciones nerviosas libres y de los receptores térmicos de la piel y detecta variaciones de temperatura en la sangre que lo irriga, con el fin de iniciar respuestas para la disipación o conservación del calor.

Cuando se produce un frío de forma brusca y repentina, los termorreceptores o sensores que reaccionan a estímulos de frío, que se encuentran en las terminaciones de las fibras A-delta aferentes del sistema nervioso periférico, aumentan considerablemente su velocidad de transmisión del impulso.

Estas fibras llevan el impulso nervioso desde los receptores de la piel hacia la médula espinal y el cerebro.

Las señales que llegan a la médula espinal se introducen en los circuitos neuronales funcionales de naturaleza motora, dolorosa, vegetativa y propioceptiva. Así interfieren y modifican la transmisión del impulso nervioso, ejerciendo efectos a distintos niveles mediante la información transmitida a través de las vías eferentes que proceden del cerebro.

La CCE, al aplicar frío sobre toda la superficie corporal, ejerce sus efectos de forma sistémica, afectando a todo el organismo, induciendo reacciones orgánicas a corto plazo y activando procesos regulatorios a largo plazo.

Debido al fuerte estímulo físico que ejerce sobre toda la superficie de la piel, desencadena un efecto indirecto mediante la inducción de reacciones en varios sistemas, logrando una adaptación provisional. Así contribuye a la recuperación del estado homeostático, el alivio del dolor y la reducción de la inflamación.

El enfriamiento y el calentamiento corporal dependen de los mecanismos de termorregulación condicionados por el hipotálamo. Éste recibe aferencias de las terminaciones nerviosas libres y de los receptores térmicos de la piel y detecta variaciones de temperatura en la sangre que lo irriga, con el fin de iniciar respuestas para la disipación o conservación del calor.

Cuando se produce un frío de forma brusca y repentina, los termorreceptores o sensores que reaccionan a estímulos de frío, que se encuentran en las terminaciones de las fibras A-delta aferentes del sistema nervioso periférico, aumentan considerablemente su velocidad de transmisión del impulso.

Estas fibras llevan el impulso nervioso desde los receptores de la piel hacia la médula espinal y el cerebro.

Las señales que llegan a la médula espinal se introducen en los circuitos neuronales funcionales de naturaleza motora, dolorosa, vegetativa y propioceptiva, para interferir y modificar la transmisión del impulso nervioso. Esto tiene efectos a distintos niveles, mediante la información transmitida a través de las vías eferentes que proceden del cerebro.

Las principales sustancias que libera el organismo tras la aplicación de CCE son endorfinas y serotonina.

Las endorfinas son neuropéptidos que se liberan a través de la médula espinal y del torrente sanguíneo, derivadas de un precursor producido a nivel de la hipófisis. Promueven la calma, crean un estado de bienestar, mejoran el humor, reducen el dolor, retrasan el proceso de envejecimiento, potencian las funciones del sistema inmunitario y contrarrestan los niveles elevados de adrenalina asociados a la ansiedad.

La serotonina es un neurotransmisor que se encuentra en diversas regiones del sistema nervioso central, relacionada con el estado de ánimo. Interviene en la regulación del apetito, el deseo sexual, la actividad motora, el sueño y la vigilia y las funciones perceptivas y cognitivas.

Debido al fuerte estímulo físico que ejerce sobre toda la superficie de la piel, desencadena un efecto indirecto mediante inducción de reacciones en varios sistemas. Así se logra una adaptación provisional y contribuye a la recuperación del estado homeostático, el alivio del dolor y la reducción de la inflamación.

El enfriamiento y el calentamiento corporal dependen de los mecanismos de termorregulación condicionados por el hipotálamo. Éste recibe aferencias de las terminaciones nerviosas libres y de los receptores térmicos de la piel y detecta variaciones de temperatura en la sangre que lo irriga, con el fin de iniciar respuestas para la disipación o conservación del calor.

Cuando se produce un frío de forma brusca y repentina, los termorreceptores o sensores que reaccionan a estímulos de frío, que se encuentran en las terminaciones de las fibras A-delta aferentes del sistema nervioso periférico, aumentan considerablemente su velocidad de transmisión del impulso.

Estas fibras llevan el impulso nervioso desde los receptores de la piel hacia la médula espinal y el cerebro.

Las señales que llegan a la médula espinal se introducen en los circuitos neuronales funcionales de naturaleza motora, dolorosa, vegetativa y propioceptiva, para interferir y modificar la transmisión del impulso nervioso. Esto tiene efectos a distintos niveles, mediante la información transmitida a través de las vías eferentes que proceden del cerebro.

Sí. Una estancia de 3 minutos en la cabina de frío puede inhibir y resolver el dolor crónico durante varias horas. Después de varias sesiones de crioterapia de cuerpo entero (CCE) este efecto se potencia y el alivio del dolor produce una liberación para varias semanas.

El dolor crónico conlleva una percepción amplificada del dolor. El alivio del dolor y la reducción duradera del dolor de distinto origen es uno de los efectos positivos más evidentes de la CCE. Tras la acción del frío en la piel, la información nerviosa generada se transporta a la médula espinal a través de las fibras nerviosas A-delta aferentes. A diferencia de la aplicación local de frío, el flujo de información no se limita a unos pocos segmentos de la médula espinal, sino que involucra toda la médula espinal, ya que las fibras aferentes son de hecho dirigidas desde la superficie corporal completa. De esta forma se produce un efecto más amplio y más fuerte que en el caso de la aplicación de frío local restringido.

Las fibras nerviosas A-delta aferentes, responsables de la transmisión del impulso de frío, tienen mayor velocidad de conducción que las fibras C, que transmiten las señales de dolor. Las vías conductoras rápidas inhiben a las vías lentas. Se produce competencia de excitación en las vías nerviosas ascendentes, que tiene como consecuencia la inhibición del dolor: se desensibiliza o incluso desactivan los nociceptores, reduciendo la capacidad de detectar estímulos de dolor.

La CCE produce efectos beneficiosos tanto a nivel somático como a nivel psíquico.

Al plantearnos el tratamiento para una determinada dolencia, debemos tener en cuenta que la mayoría de los síntomas que se van a manifestar tienen componentes psíquico y somático.

En los procesos dolorosos, especialmente los crónicos, el planteamiento debería ser holístico (multifactorial) y multidisciplinario, haciendo énfasis no solo en el componente nociceptivo, sino también en el afectivo-emocional o conductual, ya que podemos encontrar un elemento orgánico (lesión física) y otro psíquico (sufrimiento, ansiedad, miedo, emociones negativas), que aumentan el nivel del dolor percibido por el paciente.

La CCE se caracteriza por la aplicación de frío extremo sobre toda la superficie corporal. La situación de estrés orgánico intenso estimula la hipófisis y promueve la liberación de endorfinas.

Las personas que se someten a una sesión CCE con el fin de aliviar procesos dolorosos de cualquier etiología, y en particular si se trata de dolor psicógeno, perciben una mejoría en el estado anímico y en el control de las emociones, que sumado a la mejoría orgánica implican una mayor efectividad de respuesta en cuanto a supresión o reducción del dolor.

En definitiva, la CCE inicia un proceso dinámico en cadena que disminuye progresivamente el dolor y mejora y aumenta gradualmente el bienestar emocional gracias a la interacción entre los componentes psíquico y orgánico. Al disminuir el dolor, mejora el estado de ánimo porque el paciente encuentra alivio. Y al mejorar la situación emocional, el sujeto se siente más optimista y esperanzado, la percepción del dolor deja de ser el sentimiento dominante y la mente puede centrarse en otros pensamientos, permitiendo que el dolor pase a un segundo plano y se desarrollen de otras actividades físicas o mentales.

El dolor crónico conlleva una percepción amplificada del dolor. El alivio del dolor y la reducción duradera del dolor de distinto origen es uno de los efectos positivos más evidentes de la CCE. Tras la acción del frío en la piel, la información nerviosa generada se transporta a la médula espinal a través de las fibras nerviosas A-delta aferentes. A diferencia de la aplicación local de frío, el flujo de información no se limita a unos pocos segmentos de la médula espinal, sino que involucra toda la médula espinal, ya que las fibras aferentes son dirigidas desde la superficie corporal completa. De esta forma se produce un efecto más amplio y más fuerte que en el caso de la aplicación de frío local restringido.

Las fibras nerviosas A-delta aferentes, responsables de la transmisión del impulso de frío, tienen mayor velocidad de conducción que las fibras C, que transmiten las señales de dolor. Las vías conductoras rápidas inhiben a las vías lentas. Se produce competencia de excitación en las vías nerviosas ascendentes, que tiene como consecuencia la inhibición del dolor: se desensibiliza o incluso desactivan los nociceptores, reduciendo la capacidad de detectar estímulos de dolor.

Una estancia de 3 minutos en la cabina de frío puede inhibir y resolver el dolor crónico durante varias horas. Después de varias exposiciones al frío este efecto se potencia y el alivio del dolor se produce para varias semanas. El dolor crónico conlleva una percepción amplificada del dolor. El alivio y la reducción duradera del dolor de distinto origen es uno de los efectos positivos más evidentes de la CCE.

La inflamación es un proceso fisiológico de curación del propio cuerpo, esencial y necesario para la protección de los tejidos sanos y reparación de los tejidos lesionados.

La CCE modifica las funciones de defensa sistémica reguladas a nivel central, relacionadas con las interacciones entre termorrecepción, nocicepción, así como con procesos inflamatorios localizados y procesos nerviosos centrales. Como consecuencia de la aplicación de crioterapia de cuerpo entero, se produce:

    • Reducción de hiperperfusión dependiente de la inflamación a través de la vasoconstricción.
    • Constricción vascular, a través de la cual la actividad de mediadores y neurotransmisores de la inflamación local se reduce debido a una reducción del metabolismo en el área inflamada.
    • Desensibilización del sistema nociceptivo, que implica alivio del dolor.
    • Reducción de la formación y liberación neurogénica de mediadores de la inflamación local y de los neurotransmisores, lo que implica la regresión del edema, alivio del dolor, mejoría funcional y reducción de la autoagresión.
    • Disminución del tono muscular.

El efecto de la CCE en los procesos inflamatorios se observa tanto en la inflamación aguda como en la inflamación crónica.

Su mecanismo de acción consiste en la estimulación del sistema nervioso simpático a través de receptores alfa-adrenérgicos, causando vasoconstricción periférica. Esto induce a cambios adaptativos que se correlacionan con efectos de analgesia, reducción de la inflamación, y aumento de los marcadores séricos de la reparación de los tejidos. De esta forma, los principales efectos son:

  • Efectos vasomotores: al aplicar frío sobre la superficie corporal, se produce una vasoconstricción cutánea, con reducción del flujo sanguíneo, que también ha sido observado a nivel articular. Esta fase es seguida de una vasodilatación de los vasos profundos (fenómeno Lewis), produciéndose una disminución de la presión hidrostática intersticial, que favorece el drenaje linfático.
  • Efectos metabólicos: se observa una disminución del consumo de oxígeno y un descenso del metabolismo en el área afectada, lo que provoca una disminución en la secreción de los mediadores de la inflamación (bradiquinina y prostaglandinas) y del dolor. También se producen cambios a nivel sistémico, con un incremento de hidroxicorticoides, catecolaminas y aldosterona en los pacientes tras una aplicación de crioterapia.
  • Efectos sensitivo-motores: el frío provoca un efecto analgésico por dos mecanismos que actúan sobre el nervio periférico:
  • Eleva el umbral doloroso de los nociceptores, fenómeno relacionado con el bloqueo de la conducción sináptica.
  • Disminuye la velocidad de conducción nerviosa.
  • Las fibras sensitivas se afectan de distinta manera por el frío. Son más sensibles las mielínicas de menor diámetro y las menos sensibles son las delgadas amielínicas. Las fibras A-delta (conducción dolorosa) son las bloqueadas en primer lugar.
  • Por otra parte, se piensa que puede tener efectos centrales, facilitando la activación de endorfinas, que mejorarían su capacidad analgésica, ya que se ha comprobado que al administrar naloxona previa a la crioterapia, ésta no consigue reducir el dolor.
  • Efectos neuromusculares: el frío disminuye la espasticidad, lo que se produce por dos mecanismos:
  • Disminución de la hiperactividad gamma
  • Descenso de las descargas aferentes del huso neuromuscular. Este proceso da lugar a una disminución del tono muscular, que rompe el ciclo espasmo-contractura-dolor.

Un estudio clínico realizado en la clínica Meprysa de Madrid puso de manifiesto el efecto de la CCE a nivel de la inflamación en uno de los pacientes tratados, tras observarse una mejoría llamativa en los síntomas que presentaba como consecuencia de una prostatitis. Este paciente había sido incluido en el estudio con el fin de evaluar los efectos de la CCE en la lesión medular que presentaba.

La CCE ha demostrado eficacia en el tratamiento de celulitis, flacidez, acumulación de grasa.

El frío intenso generado en el interior de la cabina de crioterapia, promueve en el organismo una serie de reacciones con el fin de compensar el descenso de temperatura a nivel de la superficie externa de la piel, produciendo una activación del metabolismo y movilización de grasas acumuladas. Se pueden quemar entre 200 y 800 kcal en una sesión de CCE.

Durante el proceso de crioterapia de cuerpo entero la temperatura del aire dentro de la cámara se encuentra entre -196 °C a la salida del depósito de nitrógeno y -140 °C en el punto medio de la cabina. La temperatura de la superficie de la piel se reduce en dos o tres minutos a valores por debajo de 5 °C, aunque por los mecanismos de termorregulación interna la temperatura en las capas inmediatamente inferiores de la piel se mantienen a la temperatura normal interna de 36,5 °C.

En Estados Unidos, la mayor parte de los equipos de la NBA, béisbol y fútbol americano usan la Crioterapia de Cuerpo Entero de forma habitual. En algunos países, como Polonia, a través del Sistema de Seguridad Social se prescriben hasta 20 sesiones de CCE por paciente. En otros países su uso está menos extendido, pero empieza a ser empleada por grandes estrellas del fútbol como Cristiano Ronaldo o Gareth Bale, clubes importantes como el Real Madrid o el Villarreal y equipos de ciclismo como el Movistar, que confían en esta terapia como parte de su preparación para la alta competición.

Según diversos estudios médicos es posible dividir los efectos positivos de la crioterapia de cuerpo entero (CCE) en el deporte en cuatro grandes grupos:

1. Aumento del rendimiento: La CCE actúa sobre el sistema muscular y cardiovascular, por lo que aplicada antes del ejercicio físico intenso aumenta el rendimiento físico y la resistencia. El aumento del riego sanguíneo, la liberación de sustancias químicas, etc. hacen que el deportista logre una mayor potencia, mayor velocidad punta y una mayor resistencia al cansancio.

2. Recuperación tras el esfuerzo: La CCE aplicada después de grandes esfuerzos potencia la recuperación muscular, lo que es de utilidad en periodos de elevada exigencia física, como pretemporadas, competiciones, etc. Su acción relajante provoca una significativa reducción de las molestias y la fatiga muscular. Los equipos deportivos más importantes están desechando las bañeras de hielo e incorporando cabinas de CCE.

3. Recuperación de lesiones: La CCE, además de actuar previniendo el desarrollo de lesiones, ayuda a su recuperación y reduce considerablemente el tiempo de convalecencia por procesos inflamatorios en articulaciones, etc. provocadas por golpes, torceduras o sobreesfuerzos. Asimismo, reduce el dolor (por el efecto analgésico del frío) y aumenta la capacidad de regeneración muscular.

4. Estabilidad emocional: Diversos estudios clínicos constatan que la CCE ayuda a mantener el equilibrio mental y anímico del deportista, además de incrementar su sensación de vigor y la motivación, factores muy importantes en alta competición.

Como pauta general, no se recomienda su uso en personas con problemas cardiacos.

Si la sesión se quiere realizar después de una de las comidas, deberá esperarse unas 2 horas hasta que haya finalizado la digestión.

No deben someterse a crioterapia, o deben consultar previamente con su médico, personas que se encuentren en alguna de las siguientes situaciones:

  • Estado general grave
  • Descompensación de enfermedades cardiovasculares crónicas
  • Infarto agudo de miocardio
  • Insuficiencia cardiaca en etapa II
  • Ritmo cardiaco de pronóstico desfavorable
  • Hipertensión arterial ( ≥ 180/100 mm Hg)
  • Derrame cerebral
  • Enfermedades vasculares: Síndrome de Raynaud, vasculitis sistémicas
  • Crioglobulinemia, agammaglobulinemia, criofibrinogenemia.
  • Fiebre > 37,5°C
  • Tuberculosis
  • Tumores malignos
  • Diátesis hemorrágica
  • Anemia severa
  • Hipertiroidismo
  • Neurosis histérica
  • Intolerancia al frío
  • Urticaria fría
  • Embarazo o sospecha de embarazo
  • Asma
  • Menores de 10 años
Antes de la sesión
  • Se procederá a la lectura y firma del Consentimiento Informado. En él se explica en qué consiste el proceso y las precauciones a tener en cuenta.
  • Despojarse de objetos metálicos.
  • Ponerse los calzos que se le suministran para proteger sus pies.
  • Entrar en la cabina en ropa interior, sujetador y braguita si es mujer y slip si es hombre (recomendable de algodón) y calcetines.
  • Asegurarse de que la piel está perfectamente seca.
  • No utilizar ninguna crema antes de la sesión. Se deben eliminar los restos de cremas corporales que puedan quedar en la piel, si se han utilizado previamente.
  • En caso de llevar piercings, deberán cubrirse con esparadrapo.
  • La cabeza deberá encontrarse por encima del extremo superior de la cabina antes de iniciar la sesión, para lo que se ajustará la altura de la base de la cabina.
  • Se ha de colocar el collarín de seguridad y ajustarlo al cuello para evitar la salida de vapores hacia las vías respiratorias.
Durante la sesión
  • En todo momento la persona que dirige el proceso se encontrará en la misma sala que el equipo y el usuario-paciente, para atender las necesidades y demandas que se puedan producir.
  • Cuando el equipo se pone en marcha deberá realizar giros o rotaciones de 360°, lentamente, tanto hacia la izquierda como hacia la derecha.
  • Se ha de comunicar al personal que dirige la sesión cualquier incomodidad o molestia que se pueda percibir.
  • Se ha de recordar que el usuario puede salir de la cabina en cualquier momento, pues la puerta se abre con una leve presión. Sin embargo, la apertura de la puerta supondrá la finalización de la sesión.
Después de la sesión
  • En caso de detectar algún efecto no deseado, deberá comunicarlo al personal que le ha atendido para recibir las explicaciones y el seguimiento correspondiente.

Si tienes más preguntas escribe  a nuestro Equipo Médico Cryosense rellenando el formulario.

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